viernes, 27 de abril de 2012

ULTIMA ENTREGA -- LOS AMBIENTES CATÓLICOS JUVENILES EN TIEMPOS DE LA REVOLUCIÓN


  LOS AMBIENTES CATÓLICOS JUVENILES EN TIEMPOS DE LA REVOLUCIÓN

ULTIMA ENTREGA

1.      El legado que dejan estos testimonios.

Todos estos son ejemplos que aunque parecen aislados no lo son, hay muchos nombres que por cuestión de espacio no se pueden enlistar pero que son una prueba fiel de que en tiempos de la revolución y postrevolución los ambientes católicos juveniles tenían una fuerte espiritualidad, de otra manera no se hubieran dado los frutos de martirio expuestos, gracias a su sacrificio la Iglesia conquistó su “derecho de piso” y aunque no fue de inmediato porque Dios tiene sus propios tiempos, en una visión desde el presente, se puede observar claramente que Dios da la victoria aun cuando a los ojos de los hombres se observa una derrota.

Es verdad que la historia de México es trágica, pero de algo debemos ser conscientes los católicos actuales y de manera especial los jóvenes, la historia no se ha terminado de escribir, ahora que tenemos amenazas diferentes en su presentación tales como legalización del aborto, “matrimonios” homosexuales, etc. no debemos olvidar que detrás de todo está el maligno que mueve los hilos, pero también debemos a semejanza de los mártires actuar con prudencia sin disminuir un ápice nuestra determinación en la defensa de nuestra Fe, ya que si no lo hacemos así, en un futuro se seguirá hablando de los jóvenes valerosos que dieron su vida en defensa de la fe en tiempos de la Revolución Mexicana, pero que desafortunadamente no hubo quienes los secundaran en las generaciones siguientes.

Es pues tiempo de retomar nuestra identidad nacional y dar respuesta a la vocación que tenemos como mexicanos, “nunca tiempos pasados fueron mejores”, si creemos lo contrario estamos atentando contra la esperanza, preparemos y demos la lucha espiritual, porque lo mejor está por venir, hagámoslo no con las armas, pero sí con los medios actuales que tenemos que son muchos, pero que implican un testimonio casi descarado, y de esa manera responderemos fielmente a aquellos que nos heredaron su testimonio y haremos de esta patria la nación de la Madre protectora Santa María de Guadalupe, Así sea.

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