jueves, 24 de abril de 2025

El legado que nos deja el Papa Francisco.




Un camino de cercanía, justicia y esperanza que marcó mi vida.

El 13 de marzo del año 2013, mientras iba en mi automóvil rumbo al tradicional Testimonio Don Vasco, que organiza cada año en su aniversario mi querida Universidad Vasco de Quiroga, encendí la radio.

Cuál sería mi sorpresa al escuchar que ya había salido humo blanco: se había elegido al nuevo Papa, sucesor del célebre Benedicto XVI. Me mantuve atento, esperando el nombre del elegido. Al saber que se trataba de un Papa latinoamericano, me emocioné profundamente. Comprobaba que los vientos de cambio también estaban soplando dentro de la Iglesia. No voy a negar que me sorprendió que fuera argentino, ya que en ese momento no conocía bien la dinámica de la Iglesia en Sudamérica.

Cuando escuché el nombre Jorge Mario Bergoglio, fue un total desconocido para mí. No obstante, me sentí profundamente emocionado: un hermano de nuestra América hispana era elegido Papa. Sentí que, de alguna manera, nuestro estilo de ser podía influir en la configuración de la Iglesia en los años venideros. Estaba tan conmovido que mis ojos se humedecieron de alegría y entusiasmo.

El Papa Francisco nos sorprendió a todos con su estilo. Era, sin lugar a dudas, un latinoamericano típico: directo y cercano, alegre y profundo, con una gran sensibilidad hacia los pobres y excluidos. Rasgos que, creo yo, compartimos en nuestras naciones hermanas.

No dejaba de asombrarnos con sus documentos, encíclicas y cartas pastorales, en los que lograba una combinación admirable de simplicidad, profundidad y practicidad.


Nos dio un llamado de atención a los católicos con su encíclica Evangelii Gaudium, donde nos invita a reflexionar sobre nuestra actitud como cristianos frente a los nuevos tiempos. Nos habla de la necesidad de apertura, de ánimo para el encuentro, para que el Espíritu Santo transforme los corazones. Nos impulsó a tener una actitud de salida, de conquista más que de defensa, recordándonos que poner a la persona al centro implica dejar de lado las críticas para convertirnos en rostro de Dios para los demás. Con su estilo desenfadado, nos invitó a mostrar el rostro de Cristo.

Abrió nuevas reflexiones sobre la ecología y el cuidado de la casa común. En su encíclica Laudato Si’, nos llamó a reconocer que una ecología integral nos incluye a nosotros, los seres humanos, y nos empujó a encontrar un equilibrio entre la responsabilidad frente al daño causado al entorno y la necesidad de buscar modos sustentables de habitar el mundo, cuidando tanto del ambiente como de la humanidad.

Nos convocó a un Pacto Educativo Global, reconociendo que si queremos cambiar el mundo, debemos transformar la cultura, hacerla más humana desde una perspectiva actitudinal. Y para ello, la educación es el camino. Pero alcanzar esa meta exige el compromiso de todas las partes: sociedad civil, gobiernos, universidades y naciones. Este pacto era, en su visión, condición para lograr la propuesta de su siguiente documento.

En Fratelli Tutti, nos presentó un horizonte de esperanza, mostrándonos que un mundo más fraterno es posible. Muchos otros documentos nos regaló, siempre empujando, convocando, invitando a recorrer un camino estratégico para el desarrollo de la Iglesia y del mundo.



Para mí, fue inevitable recordar las palabras de San Juan Pablo II cuando nos convocaba a construir una Civilización del Amor. Era como si el Papa Francisco nos estuviera diciendo, metodológicamente, cómo lograrlo.

En los últimos años de su pontificado, y con la madurez que los años me han ido dando, comprendí mejor cómo el Espíritu Santo mueve la historia de la salvación. Al estudiar algunos documentos del Papa Benedicto XVI —especialmente Caritas in Veritate— y con la ayuda de asesores y sacerdotes amigos, entendí cómo el papa Benedicto XVI profundizó, con gran rigor, en el ejercicio de la caridad.

La caridad, es decir, el amor, debería ser el distintivo de los cristianos. ¿Qué relación tiene el amor con la ecología, con la economía, con la sociedad, con nuestra vida ordinaria e incluso con nuestro desarrollo histórico desde los primeros homínidos? Descubrí que el amor se vive mucho más de lo que parece en la vida cotidiana. Cada día está lleno de ejercicios de amor. Nuestra sociedad es, en gran medida, una amistad, y eso es connatural al ser humano.

Así, mientras el papa Benedicto XVI profundizó en el “qué” de la Civilización del Amor, el Papa Francisco nos mostró los “cómo”.

Como todo líder que impulsa transformaciones, el papa Francisco enfrentó resistencias y rechazos. A mi parecer, él lo acogió todo con amor. Recuerdo que alguna vez dijo que simplemente estaba cumpliendo con lo que el Colegio Cardenalicio le había encomendado.

Para mí, su pontificado y su vida fueron una bendición. Hoy no puedo entenderme sin su influencia. Agradezco a Dios por las oportunidades que tuve, junto a mi familia, de encontrarme con él. Pero más allá de esos momentos, agradezco especialmente todas las enseñanzas que nos deja.

Le pido a Dios que lo reciba con los brazos abiertos, como a aquel que se desgastó en el afán de consumar la misión que le fue encomendada. Para mí, ese fue el Papa Francisco.

Dios lo guarde, y que nosotros sepamos atender su llamado y su legado, que es el mismo de la Iglesia.

¡Gracias, Papa Francisco!.


miércoles, 10 de febrero de 2016

El efecto multiplicador.


Pocas veces en la historia de la humanidad se genera la combinación de fuerzas y condiciones que desembocan en una transformación positiva a gran escala de la realidad social, cuando esto sucede resulta en un hito histórico.

Podemos analizar los hechos y encontraremos esos momentos de la humanidad en donde si el resultado se hubiese dado en otro sentido el mundo como lo conocemos sería uno muy diferente. Estos hitos históricamente no son muchos, pero también podemos encontrar condiciones en donde observamos que se reúnen una serie de fuerzas que parece que resultaran en un hito, pero que cuando parecía que se podía desencadenar una transformación benévola, falto un último esfuerzo o una condición que culminara lo que parecía inminente.

Algunas naciones y pueblos pueden gloriarse de haber sabido identificar el momento en que debían comprometerse con esa fuerza y que al mismo tiempo que identificarla hicieron lo necesario para concretarla y de esta manera lograron mejorar sus condiciones de vida social.

Transformaciones en la manera de pensar, en la manera de actuar, en la manera de asumir las dificultades, en la manera como se vive, son el resultado de estos hitos que tienen como ingrediente común e insustituible la confianza en que se puede vivir mejor.

Esa confianza debe multiplicarse, ya que mientras más personas de esa sociedad tengan convicción en la posibilidad de mejorar, es mucho más probable y más fácil que se logre una transformación social.

Estamos por recibir en Michoacán la visita de S.S. el Papa Francisco, nuestro estado es verdad ha pasado por muchas dificultades, pero ante el acontecimiento encuentro elementos que me hacen pensar de manera muy positiva.

Se enlistaron más de 25,000.00 voluntarios solo para la organización de las vallas papales, digo VOLUNTARIOS, porque eso son, ellos no esperan recibir ninguna prebenda a cambio más que el deseo de prestar un servicio a la persona del papa, están dispuestos a donar una jornada de 15 horas continuas de permanencia en vallas, esto sin tomar en cuenta tiempos de capacitación y traslado, además del gasto económico que ello considera, creo yo, todos ellos personas positivas que tienen la convicción de que se pueden mejorar las cosas, y esto lo digo con seguridad porque le van a prestar el servicio al papa Francisco, se puede decir que son sus fans, Fans de Francisco. fans de un promotor de esperanza.

¿Cuánta gente y esfuerzo se ha requerido para la organización de los eventos que se realizarán el día 16 de febrero en la ciudad de Morelia? Seguramente muchísimos más de los 25000 citados para las vallas, la persona del papa y en particular la del papa Francisco han generado un efecto multiplicador en el estado, se espera al menos un millón de visitantes, en un solo día se multiplicará 1.5 veces más la población de la ciudad.

Creo que hay un efecto multiplicador que origino la nación mexicana, la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac multiplico la creencia de que se puede estar mejor, el ciervo de Dios Vasco de Quiroga con su obra en la fundación de Michoacán y sus pueblos hospital multiplico esa misma convicción, ¿no es acaso ahora la oportunidad de darse la oportunidad de creer que podemos mejorar?

Confluencia de fuerzas se pueden dar muchas, pero hitos históricos de transformación son pocos, tenemos en Michoacán una oportunidad histórica que difícilmente se volverá a repetir, ¿no es ahora cuando deberíamos escudriñar en nuestros sueños juveniles y rescatar el deseo y convicción de mejorar?

Creo que es el momento, y pienso que la fuerza clave para lograr esa transformación, el vector que sin él solo se recordara el hecho como una oportunidad perdida, es sin duda el despertar de participación de los michoacanos, sacudiéndonos paternalismos y tomando el toro por los cuernos asumiendo la responsabilidad que nos corresponde a cada uno, dificultades son muchas, pero son muchas, muchas más las cosas buenas, solo es necesario que seamos portadores de ese efecto expansivo decidido e irrenunciable.

Llego la hora de Michoacán, el reto está sobre la mesa, solo es necesario escuchar el mensaje y actuar en consecuencia, el papa Francisco es un gran promotor de la convicción de transformación personal y social de nuestro mundo.

Michoacanos, la historia nos está invitando y retando a asumir la convicción, solo falta nuestra respuesta que según veo por los números es muy positiva, seguramente será completa, si es así, nos pareceremos al niño José Sánchez del Rio, orgullosamente michoacano y próximo a canonizar, quien nunca renuncio a su convicción y que para nosotros debe ser una inspiración ya que con su testimonio logro transformar la realidad a la que se enfrentaba, asumamos la herencia que nos dejo.

¡Viva el Papa Francisco!

jueves, 24 de septiembre de 2015

Los soñadores.



Parece ser que cada cierto tiempo, en el momento menos esperado, pero tal vez en el tiempo más necesario, en la historia de la humanidad surgen personas que se convierten en leyendas, que por cualidades que viven, por las personalidades que tienen, por las circunstancias en las que participan, por los sueños que viven y tratan de alcanzar, se convierten en verdadera inspiración de vida para muchos otros.

Puedo decir que soy afortunado porque la vida me ha permitido conocer a unos cuantos de esos que aparecen y dejan huella, de esos que independientemente de las propias formas de pensar resulta irresistible reconocerles el bien que dejan detrás de sí para la humanidad, de esos que no son comunes, pero son muy necesarios, de esos que al conocer su vida te hacen verdaderamente inelegible la opción de tirar la toalla en la batalla del día a día.

Uno de ellos y con el que creo que fraternice más fue el Ing. Cesar Nava Miranda, persona a quien le debo la fuerza que se desprende de la confianza que me trasmitió cuando le pedía consejo para fundar una empresa, creo que el Ingeniero tenía la habilidad de hacer que las personas dieran el paso definitivo y que resulta en El hito para emprender un sueño.

De palabra fácil, muchas décadas de edad me llevaba por delante, mientras él testimoniaba muchos sueños realizados, yo solo vivía de sueños, era una de esas personas a las que yo les llamo “un plan de vida realizado”.

Cuando afirmas que tienes un amigo, tal sentencia puede ser temeraria, yo no sé si fuimos amigos, había muchas diferencias entre nuestras personas, para mí la amistad es la lucha de dos personas que hacen el combate para definir cuál de las dos hace el mayor bien al otro y nunca se dan por vencidas, no sé si de mi parte le procuré tanto bien, no sé si di la batalla como él se lo merecía, pero lo que puedo afirmar sin temor a equivocarme es que siempre recibí de manera muy cariñosa un bien de él, nunca me negó una entrevista, nunca puso tiempo límite a esas platicas, nunca dejo de motivarme, nunca me negó una corrección fraterna que mejorara mi persona, eso siempre se lo agradeceré, murió hace unos años, pero creo que se fue como el campeón que se retira en lo alto de sus logros.

Otro de los personajes que he tenido el privilegio de tratar es a quien en su momento fue presidente municipal de La Piedad, Michoacán, Ricardo Guzmán Romero, en realidad conviví muy poco con él, algunas veces más bien de manera tangencial, pero en las últimas ocasiones la vida me dio la oportunidad cruzar su camino con el mío de manera cercana, me impacto el reconocimiento que de él  tenían muchos extraños, y muchos más propios, de mirada trasparente, con la cualidad de trasmitir seguridad en la confianza que se deben tener dos personas cuando conversan, cuando  estaba ostentando la responsabilidad del ayuntamiento y yo tenía la oportunidad de conversar con él, nunca me hizo sentir inferior, algunas veces al contrario, parecía que el inferior era él al escuchar tan sincera y atentamente los planteamientos propios, él también se fue en hombros, como los héroes caídos en batalla, porque de manera cobarde fue asesinado con un tiro por la espalda, la conmoción fue mucha, pero su legado perdura al paso del tiempo.

Creo que ellos dos son de esos pocos que pudieron ver la vida en el ángulo adecuado y actuar en consecuencia. Son realidades muy distintas y etapas de vida diferentes, pero hay aspectos en común con mi siguiente ejemplo.

David Alfonso Correa, persona de fácil donación de sonrisas, con ideas determinadas, muchas veces en contra del propio sentido común de los demás, confieso que cuando me entere que se dedicaría a la fotografía me pareció un arranque, pero el paso del tiempo le dio la razón, creo que fue capaz de tomar la valiente decisión de hacer realidad un sueño, para quienes conocíamos su trabajo era difícil no desearlo.

Fue capaz de incidir para transformar su profesión.

El día martes 22 de septiembre, al medio día, fue arrebatada su vida, puede ser que para muchos de nosotros sea algo muy triste, pero para él ¿lo habrá sido?

Alfonso, Tuviste la gracia de morir haciendo lo que más te gustaba, dándole los últimos toques al sueño emprendido y realizado, creo que, si a mí me tocara morir realizado mis sueños, no sería otra cosa que despertar en la más hermosa de las albas a la verdadera vida, sería despertar del sueño verdadero, ahora tienes oportunidad de tener los mejores escenarios para captar el momento justo, así  como muchas de tus fotografías, así como tu partida también fue en el momento justo.

Ojala la vida me permita conocer muchas más personas de éstas, espero no tengan partidas tan injustas como la de Ricardo y la de David, no me quejo de las autoridades o de la realidad, creo que la actitud debe ser de acción y no de queja.

Si en la batalla se debe perder a algunos hombres para inspirar a todo el ejército entonces que suceda, porque lo que la sociedad necesita es inspiración.


V.C.R.

sábado, 8 de junio de 2013

La vida de Don Quique.



 Don Quique
“Que lo que te defina no sean las palabras sino los hechos.”


Hablar del suceso de la muerte por el que todos sabemos que vamos a pasar algún día, resulta un tanto desmoralizador, en el caso de hablar de éste tema sobre las personas que ya han partido puede hacer brotar diferentes sentimientos definidos en intensidad por la distancia temporal de la pérdida, a una semana de que mi “papi” como le llamaba cuando era chico partió, tengo un tornado de sentimientos que espero poner en orden y en su justa medida con este testimonio.

“Don Quique” como era conocido mi papá era una persona que por su condición humana como todos tenia luces y sombras, lo que es cierto es que no nos toca juzgar sus actos ya que sólo Dios juzga con certeza sobre los humanos, incluso cuando tratamos de juzgarnos a nosotros mismos solemos hacerlo con error, pero hay un mandamiento de la ley de Dios que habla sobre nuestros padres y reza: “Honrarás a tu padre y a tu madre” ante esto y por el amor que le tengo a mi papá cumplo con el mandamiento al dar a conocer el legado que me ha dejado a mí ya que soy consciente que Dios nos da a cada quien lo que necesitamos para lograr la misión particular a la cual nos llama con nuestra vida, mi papá terminó su misión personal hace ocho días, pero en el plan de Dios la misión que va teniendo un padre se comparte de generación en generación participándose a los hijos en la medida que trasmite valores para alcanzar el último fin de la humanidad, que se enmarca en el fin de los tiempos, así que la misión no termina aún.

Mi papá nos contaba que desde muy pequeño mi abuelo le enseñó a trabajar, y no era su trabajo cosa sencilla, mi abuelo Carlos se dedicaba a trasladar ganado a Morelia desde comunidades cercanas y no tan cercanas, en los tiempos actuales puede parecer no muy difícil esta tarea, si no fuera porque cuando mi abuelo y mi papá lo trasladaban, lo hacían a pie y descansando donde la noche los agarrara, de ese tramo de su vida nos compartió muchas experiencias como la vez que llegaron a ver a un amigo de mi abuelo en la localidad de Villa Madero, ese conocido tenía una vinata de mezcal de la cual nos decía, salía el destilado escurriendo de un alambre de cobre, el dueño les ofreció un poco, no sin antes hacer la demostración de tomar en un vaso pequeño un poco y arrojarlo al cielo, mi papá nos contaba con gracia que del preciado líquido no caída nada al suelo pues inmediatamente se evaporaba por los grados de alcohol que contenía. Termina la historia con mi papá durmiendo una siesta bajo un árbol después de que tomó un vasito y se relajó de tal manera que no pudo contener el sueño.

En esas andanzas andaban pero el negocio no era muy bueno y resultó que a mi abuelo una persona que le debía un dinero le pagó con una “carnicería” tal vez carnicería sería mucho decir, ya que mi papá decía que sólo eran algunos cuchillos, un trozo de madera para el hacha y otros pocos enseres, no sé cómo fueron los hechos exactos pero enseguida mi padre puso en marcha el negocio de la carnicería, efectivamente no sabía nada del negocio, ni cómo aplanar un bistec, pero contrató a un “chalán” del cual le aprendió el oficio y para pronto enseñó a mi abuelo buscando que tuvieran una vida menos difícil con ese negocio. De ahí surge otra anécdota, mi papá contaba que enseñó a mi abuelo a aplanar bistec poniéndolo a practicar con un trozo de “rompecamisa”, el “rompecamisa” es un nervio de un centímetro de grueso, aproximadamente 10 de ancho el cual es un tendón de color amarillo muy resistente, es obvio que mi abuelo nunca podría aplanar semejante pieza, decía mi papá que después de que mi abuelo se enfadó pues no le hacía nada al nervio, no hubo bistec que se le resistiera en el aplanado pues había tenido una práctica muy “capacitadora”, lo que mi papá quería decirnos es que muchas veces las cosas más difíciles son las que nos preparan mejor para enfrentar la vida y que entonces no debíamos eludir esas situaciones sino enfrentarlas.

Efectivamente debo decir que la veracidad de estas historias no la puedo asegurar, pero mi padre las contaba con tal detalle y emoción que a mí no quedaba duda de que fueran reales.

Muchas otras aventuras me contó mi padre de cómo construyó su negocio; unas tan increíbles como cuando acudió a una tienda de refrigeradores para pedir un crédito para comprar una vitrina eléctrica para la carnicería, pero que el dueño al verlo tan humilde pero tan decidido le dio una vitrina vieja pero que aún funcionaba que tenía arrumbada en la bodega, con la promesa de que cuando tuviera dinero para el enganche de la vitrina nueva mi papá la regresaría y entonces le otorgaría el crédito para comprar la vitrina nueva, cosa que mi papá cumplió, y pudo tener su vitrina eléctrica para el negocio. Muchas historias como éstas hay de cómo pasaban cosas realmente increíbles pero que con la confianza en la providencia y su empeño lograba los objetivos que se proponía.

Como en todas las familias los hijos suelen provocar problemas o dificultades, hablando de mi persona mi papá siempre me sacaba de los problemas en los que me metía, no sin la respectiva reprimenda, pero hubo situaciones realmente difíciles como la vez que sufrí un accidente que me dejó al borde de la muerte, pasado un tiempo cuando los abuelos, padres de mi mamá, fueron a visitarme a mi casa y que soltaron las lágrimas de cómo me veían un tanto desfigurado, mi papá me reveló y también a ellos que cuando estaba en el hospital los doctores ya le habían dicho que perdiera las esperanzas pues no había manera de salvarme de la hemorragia interna que tenía, me dijo que sintió como si cayera en un abismo, pero nuevamente la providencia ayudó y ahí me tenían, mallugado pero vivo, o cuando dos años después me enfermé de una varicela que me provocó una encefalitis que me mantuvo 5 días en coma, el tesón que tuvo para conseguir las medicinas que eran difíciles de localizar y nada baratas para lograr nuevamente el objetivo que tenía en mente de salvarme, y lo consiguió.

Para mí todo lo que hizo por mi persona nunca hubiera podido pagárselo y la única forma de hacerlo sería haciendo lo mismo con mi hijos.

Tiempo después que me recuperé, Dios me llamó a modificar mi vida y estaba tan entusiasmado que decidí irme de misionero, el lugar a donde iríamos era la comunidad de Puruarán en el municipio de Turicato, bueno, más exactamente, era una comunidad a dos horas de brecha de Puruarán, se llama “Chiquito el Grande”, en ese tiempo esa zona era más peligrosa de lo que ahora estamos viviendo con la delincuencia, y eso pintaba un obstáculo muy fuerte pues pensaba que mi papá no me daría permiso, con miedo fui a decirle que iba a ir de misiones a ese lugar. Estirando una ceja, agudizando la mirada (el “kikazo”) y con tono fuerte me dijo “¿con permiso de quién?”, efectivamente no le estaba pidiendo permiso y eso estaba mal, pero en ese momento por el miedo que me causaba su autoridad lo único que atiné a decir fue que “como Dios me había dejado vivir debía pagarle de alguna manera”, lo único que me dijo entonces fue que “con eso que me dices me desarmas, vete y que Dios te cuide”, mi Padre se daba cuenta que Dios me hacía el llamado y supo respetar eso pues también era consiente que Dios siempre había ayudado a la familia a salir adelante.

En ese tiempo yo vivía mi juventud con un gran entusiasmo y algunos amigos me invitaron a asistir a la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa Juan Pablo II en Denver, Colorado, Estados Unidos. Como yo estaba en un tiempo de euforia y que pensaba que no había nada que me detuviera tuve el atrevimiento de decirle a mi papá que quería ir, que ¿cómo veía?, él me contestó: “si tú piensas que es bueno asistir y si tienes ganas de ir lo único que necesitas es decírmelo porque mi obligación es apoyarte” , yo francamente no pensaba que me contestara eso pues en la casa había problemas económicos, pero nuevamente echó mano de la confianza en Dios y me ayudó para hacer ese viaje, hasta la fecha no sé cómo resolvió el problema.

Así pues puedo compartir que mi papá vivió su vida intensamente, las anécdotas que me contaba dan testimonio de ello, tenía una personalidad recia, tal vez deba remarcar “RECIA” ya que tenía un carácter fuerte y firme que a través de los años fue moderando en el proceso normal que todos tenemos para pulir nuestra personalidad, esta característica opaca un poco otras tantas que son las que le daban su personalidad completa y que en conjunto es cuando podemos ver el verdadero brillo de su persona.

Mi padre era: generoso, sencillo, responsable, tenía un sentido de la providencia muy grande, divertido, dedicado, le gustaba el orden, se preocupaba por formar nuestro criterio, amiguero, le gustaba la política y tenía cualidades en ese sentido pues pensaba que se podían hacer mejor las cosas en beneficio de la sociedad, me transmitió una gran confianza para enfrentar la vida y en lo que él hacía, siempre ponía el máximo esfuerzo en hacerlo bien.

Hay muchísimas historias complementarias, más las que saben mis hermanos, pero pienso que en su mayoría reflejan la misma idea de este escrito, yo me quedo con la imagen de la ternura como veía a mi mamá en sus últimos días y después de estar tan reciente la celebración de sus 50 años de casados, que también es un ejemplo pues 50 años y un montón de problemas no pudieron romper ese matrimonio, sino sólo la promesa: “hasta que la muerte los separe”, se dice fácil, pero no cualquiera.


Papá, te doy gracias por todo lo que me ayudaste durante toda mi vida, y por enseñarme a encomendarme a Dios para que nos vaya bien durante el día, le pido a Nuestro Señor Jesús te conceda estar ya con él y con mi niño Héctor que junto contigo se nos adelantaron y espero no traicionar los buenos ejemplos que me diste, porque de esta manera es como la sociedad avanza, cuando a las personas las definen sus buenos hechos y no las palabras vacías.

viernes, 21 de septiembre de 2012

La esperanza y la sociedad.



Cualquier ser humano en algún momento de su vida ha sentido angustia o inseguridad por el futuro, es decir, tener miedo porque el futuro nos presenta una posible realidad pesimista, negativa o incluso desastrosa.

Recuerdo que cuando era niño y estaba en tercero de primaria los maestros y directores de la escuela organizaron visitas de profesionistas para que nos hablaran de lo que debíamos hacer para triunfar en la vida, no recuerdo todo lo que comentó el profesionista que nos visitó, pero si de dos cosas, una que de los 50 niños que estábamos en ese salón solamente 2 llegaríamos a ser profesionistas con una carrera universitaria terminada, esto según las estadísticas de ese momento, con tristeza veo que las estadísticas no han cambiado mucho desde entonces, otra cosa que nos comento y que me causo una gran angustia fue que nos dijo que tarde o temprano tendríamos que valernos por nosotros mismos, que ya no gozaríamos del apoyo que recibíamos de nuestros padres y que si no trabajábamos y éramos exitosos en ese futuro sufriríamos mucho.

Para mi a esa edad era muy angustioso pensar que podía fracasar en la vida y que si ese fuera el caso no tendría ni para comer, apunto que fue muy duro para mi, ya que por mi corta edad no tenia el criterio suficiente para darme cuenta que ese panorama solo era una posibilidad, que el destino uno lo escribe con la actitud y trabajo que empeña en cada momento.

No se exactamente cuantos de mis compañeros finalmente logramos tener una carrera universitaria, pero al menos sé de tres de nosotros que logramos ese objetivo, yo tengo confianza en que fuimos mas de tres los que llegamos a esa meta, pero no lo puedo asegurar porque he perdido la pista de la mayoría de mis compañeros.

Debo admitir que aunque me causo mucha angustia darme cuenta de la “cruel realidad” nunca deje de creer en que podía lograrlo si me esforzaba al máximo y debo decir que para lograr el objetivo lo único que necesite es nunca vencerme, es verdad que padecí dificultades muy complicadas, pero nunca deje de luchar y siempre que había al menos una pequeña posibilidad de lograr el objetivo seguía luchando para alcanzarlo, eso se lo debo a mis padres que me enseñaron con su ejemplo a trabajar y a no darme por vencido ante las adversidades.

Y ahora me pregunto que hubiera pasado si no hubiera tenido esa actitud, por su puesto que como todo ser humano tenia y tengo ambiciones que deseo alcanzar, pero si yo hubiera cambiado mi actitud de lucha por otra que me facilitara obtener esos objetivos de una manera mucho mas sencilla creo que el resultado es que yo hubiera terminado como delincuente, ladrón, secuestrador, narcotraficante o llámenle como quieran, pero creo que hubiera terminado como tal.

Ahora que soy adulto me doy cuenta que lo que nunca perdí en realidad fue la ESPERANZA, a pesar de en ciertos momentos ver el horizonte muy negro siempre confié en que las cosas podían ir mejor.

En términos particulares eso es lo que pienso que hubiera pasado, pero en términos sociales ¿Es posible que también como sociedad perdamos la esperanza?, considero que si y creo que en ciertos casos la hemos perdido y los resultados son verdaderamente nefastos, ¿En que casos concretos pienso que como sociedad hemos perdido la esperanza? en los siguientes:

·    EL NARCOTRAFICO que tenemos en nuestro país no es mas que el fruto de la perdida de la esperanza, gentes que tal vez tuvieron dificultades muy serias de niños o jóvenes y que no tuvieron la confianza suficiente en que el futuro podía ser mejor y que finalmente se dejaron vencer ante el reflejo del dinero fácil, no juzgo a las personas, ya que seguramente tuvieron dificultades que ni siquiera podemos imaginar, pero tampoco niego que lo que perdieron fue la esperanza.

·        EL ABORTO en todas sus modalidades, no puedo entender como una madre o unos padres consideren que el mundo esta tan mal que es mejor que un ser nuevo no nazca y le quitan la oportunidad a una persona que tal vez estuviera destinada a hacer un bien muy grande por otras personas, porque aclaro que estoy convencido de que todos los seres humanos estamos en este mundo para hacer un bien y que ese bien si no lo hacemos nosotros nadie mas lo hará, de esta manera cada vez que se realiza un aborto se coarta la posibilidad de obtener un bien de esa persona que esta en formación dentro del vientre de una madre.

·        EL SUICIDIO, qué reflejo más claro de lo que significa perder la esperanza, personas que consideran que ya no hay ninguna posibilidad de recomponer su vida y deciden acabar con ella, debo decir que siempre hay esperanza, el problema es que nosotros lo perdemos de vista y es cuando cometemos este auto crimen.

·    LA INFIDELIDAD MATRIMONIAL si perdemos la convicción de que nuestro matrimonio significa el éxito o el fracaso mas grande de nuestras vidas y consideramos que los problemas pequeños o grandes que tenemos con nuestras esposas o esposos son insuperables, entonces nos rendimos y perdemos la esperanza y empezamos a buscar donde llenar ese vacío, esto también es reflejo de la perdida de la esperanza, imaginen ustedes en que grado los hijos de un matrimonio donde hay infidelidad pueden perder su propia esperanza al darse cuenta de la realidad que viven su padres y las consecuencias que esto puede traer para la sociedad.

       EL NO CUMPLIMIENTO DE LA LEY claro esta que para muchos de nosotros puede ser que nos parezca que muchas leyes son injustas, pero dejando esas leyes de lado cuando la sociedad pierde la esperanza en el cumplimiento de la ley cae en el desorden con consecuencias muy graves para toda la sociedad en su conjunto y pensemos desde accidentes viales hasta conflictos por no respetar la propiedad privada.

Por su puesto que hay muchos ejemplos más, pero no quiero acabarme el espacio sin mencionar los frutos de la esperanza:
  • NUEVAS EMPRESAS, quien es empresario sabe que emprender un negocio sin esperanza es condenarlo al fracaso, ¿Qué negocio o empresa tiene por seguro que en el futuro tendrá clientes que consuman sus productos y servicios? Ninguno, pero el seguir adelante solo puede ser fruto de la esperanza, con las consecuencias positivas que conlleva en riqueza material y humana que se genera en las empresas.
  • ORDEN que se genera cuando todos reconocemos que hay un derecho positivo que nos permite tener buenas relaciones con nuestros semejantes.
  • INVERSIÓN, las crisis mundiales y locales no son mas que fruto de la falta de confianza o dígase de otra manera en la falta de esperanza y si no pregúntenle a los griegos y españoles si viven un ambiente de confianza en los negocios.
  • GENERACIONES EXITOSAS, si en nuestras casas educamos en la esperanza a nuestros hijos tendrán un futuro asegurado por la actitud hacia la vida que les garantizará el éxito y no me refiero únicamente a terminar una carrera profesional ya que hay muchos ejemplos de buenos empresarios y trabajadores que no tienen una carrera y aun así han logrado el éxito en el trabajo que desarrollan.

Así pues también podemos detallar muchos ejemplos de frutos de la esperanza, pero lo más importante no es que leamos y nos demos cuenta, sino que pongamos en práctica el pensamiento y la actitud de la ESPERANZA que a todos nos traería muchísimos beneficios y nos haría mejorar como personas y como sociedad, no creo que pueda haber mejor legado para nuestros hijos que enseñarles este valor y que como resultado en el futuro tengamos una mejor sociedad, no olviden que lo que hagamos en nuestra familia será reflejo de la sociedad del futuro.

jueves, 21 de junio de 2012

El testimonio de mis abuelos.

El testimonio de mis abuelos



El ser humano como tal lo definen varias cosas; una de ellas es su propia naturaleza, el hecho de ser un ser racional y espiritual, para los cristianos, el ser humano es hijo de Dios a imagen y semejanza, esa imagen y semejanza se refleja en su inteligencia y su voluntad, el ser humano tiene voluntad, es libre, pero los hombres son mas grandes cuando haciendo uso de esa libertad que le da su voluntad construye con su vida un sendero que para los que lo rodean es irrenunciable seguirlo por la bondad y buenas obras que deja detrás de si.

Otro aspecto que define al ser humano son las circunstancias que le tocan vivir, hay quienes viven rodeados al menos a los ojos de los hombres de circunstancias positivas y de igual manera otros a la visión humana viven en condiciones negativas, pero a los ojos de Dios las cosas que vivimos son un simple camino que nos puede ayudar a que al final de nuestra vida regresemos a El, es decir, que regresemos a la casa del Padre ya que independientemente de las circunstancias todos estamos llamados a regresar a Él.

No hay dos seres humanos exactamente iguales, ni nunca los ha habido, ni nunca los habrá, aún ahora que la clonación se ve como una posibilidad no se podría ni con ello generar dos seres exactamente iguales porque hay otro aspecto que nos define y me refiero a nuestro carácter, nuestro temperamento, algunos somos divertidos, otros serios, algunos mas o menos sensibles y toda esa combinación de formas de ser nos hace seres únicos.

En una opinión creo que el aspecto que mejor puede definir a las personas es su propia familia, todos o al menos la mayoría de los seres humanos nos hemos desarrollado dentro de un núcleo familiar compuesto por una madre, un padre, unos hermanos, abuelos, tíos, etc. Este núcleo familiar nos enseña costumbres y valores que quedan marcados para siempre en los miembros más pequeños y aún en los mayores. Incluso cuando alguien realiza acciones en contra de los valores que recibió de pequeño siempre su conciencia le recordará que eso que hizo no era conforme a lo que recibió en su familia.

Si yo tratara de definir mi persona diría que me enseñaron muchas cosas sumamente positivas, incluso creo que privilegiadamente mas positivas que lo que reciben otras familias, no necesariamente las vivo, pues como todo ser humano soy de barro y en ocasiones actúo en contra de esos principios, pero siempre llevo grabado en mi memoria lo que me enseñaron.

Si quiero hablar de eso positivo que forma parte de mi persona, y que me obliga y empuja a hacer cosas buenas tengo que remitirme a la raíz más lejana que alcance mi memoria y en este caso me debo referir a mis Abuelos.

La familia Jiménez Gaona, de la cual soy nieto tuvo el privilegio de tener dos testimonios en las personas de mis abuelos, de esos TESTIMONIOS a los que me refería que son tan fuertes que resulta irresistible no seguirlos.

Hace algunos años se adelanto mi abuelo Higinio a la casa del Padre, para muchos de nuestra familia resulto injusto pues fue algo sorpresivo, pero esas impresiones son solo visiones humanas, pues a los ojos de Dios él ya había cumplido su misión en la vida, y lo que había hecho fue suficiente para dejar grabado en nuestros corazones una forma bondadosa, heroica, valiente, propositiva, fiel, cariñosa, y muchos adjetivos POSITIVOS mas de vivir la vida.

Ahora su esposa, mi abuela Transito termina su recorrido y regresa a Dios y seguramente también a re encontrase con mi abuelo.

No tengo un solo recuerdo de mi abuela que denosté su calidad de vida, a lo mas podría tomar en cuenta las veces cuando yo tenia 4 años que mi mama me llevaba con ella para que me inyectara cuando estaba enfermo, recuerdo que me tenían que inmovilizar entre varios de mis tíos y quien estuviera cerca para que yo me dejara poner la dolorosa inyección, pero mi abuela no daba marcha atrás a pesar de mis gritos y llanto.

Aunque este ejemplo es un tanto burdo a mi me refleja mucho de su personalidad, mi abuela era una mujer incansable, sumamente servicial, que afrontaba las dificultades con una fuerza que ya la quisieran muchos hombres, nunca se quejaba de nada, a no ser sus últimos años de vida donde su enfermedad ya la tenia muy menguada, pero aún en su sillita donde descansaba nos daba un testimonio sin hablar que al ella vivirlo nos decía “hijo, no hay dificultad que pueda doblegar al ser humano cuando se encuentra cerca de Dios”.

Ella rezaba el rosario diariamente, fue un hábito que se forjo con los años y aún recuerdo cuando nos “obligaba” a rezarlo, ahora comprendo que era de ahí de donde sacaba su fortaleza.

Mi abuelita “Tatito” era de palabras sencillas, pero increíblemente sus dichos estaban inmersos de sabiduría, yo no puedo olvidar cuando platicaba con mi mama, mis tías y otros familiares y siempre resaltaba la importancia de tener y hacer vida las buenas costumbres.

Ella sabia trabajar y trabaja duro, pero siempre la vi con una actitud alegre hacia al trabajo, corregía, porque se sabia la madre de todos nosotros y nunca renuncio a su labor educativa en nuestras vidas.

Ahora esta de moda la Eutanasia, la que llaman la forma “mas digna de morir” yo creo que esas son falacias de personas cobardes que no asumen la vida como lo que es, una escuela de crecimiento donde se aprende de todo, la vida se tiene que vivir intensamente en todas su etapas y para que nuestra vida sea un testimonio de grandeza verdadero debe aceptarse la voluntad de Dios hasta en sus últimas consecuencias, lo testimonió S.S. Juan Pablo II que no renuncio a su dignidad y responsabilidad pontificia hasta que el mismo Dios le dijo ya es suficiente, mi abuelita Tatito lo imito y creo que incluso ese momento final lo vivió con alegría, porque vivir como ella vivió en el fondo debe dar una gran tranquilidad de saber que podía llegar con Dios Nuestro Señor y decir “El deber esta cumplido”.

Creo que al ver cara a cara a Dios, Tatito, puede con confianza afirmar que dejo en la tierra un TESTIMONIO tan fuerte que ni sus hijos, ni sus nietos pueden hacer la vista gorda para no imitarlo.

No obstante y aunque sé que ella ya cumplió ante Dios, ahora nos toca a los miembros de nuestra familia responder a ese TESTIMONIO, debemos responder haciendo de nuestras familias, las mejores familias, si somos empleados, ser los mejores trabajadores, si somos empresarios ser los mas justos y mejores empresarios, si somos amigos, ser los mejores amigos, si hay que corregir, hacerlo de la mejor manera, si hay que ayudar hacerlo de la manera mas sincera y si todo esto lo hacemos o al menos lo intentamos, tengamos por seguro que ella y mi abuelo nos ayudarán pues si en vida ellos nos ayudaban con una mano pues la otra la tenían ocupada para no caer ellos mismos, ahora nos pueden ayudar con las dos pues ya deben estar gozando del Padre de todos, Dios nuestro Señor.

A los ojos de nuestra humanidad es difícil saber y reconocer que se marcho, pero creo que debemos estar muy contentos porque nos dejo una gran herencia y que no querrán ellos que eso que nos dejan podamos trasmitirlo a nuestros hijos.

Alegrémonos pues porque ella “CUMPLIO” y seguramente ahora y como siempre esta cerca de Dios pidiendo por nuestra familia para que nosotros también cumplamos.

¡Viva en nuestra vida mi abuelo Higinio!
¡Viva en nuestros corazones mi abuela Transito!

No les fallemos.

viernes, 27 de abril de 2012

ULTIMA ENTREGA -- LOS AMBIENTES CATÓLICOS JUVENILES EN TIEMPOS DE LA REVOLUCIÓN


  LOS AMBIENTES CATÓLICOS JUVENILES EN TIEMPOS DE LA REVOLUCIÓN

ULTIMA ENTREGA

1.      El legado que dejan estos testimonios.

Todos estos son ejemplos que aunque parecen aislados no lo son, hay muchos nombres que por cuestión de espacio no se pueden enlistar pero que son una prueba fiel de que en tiempos de la revolución y postrevolución los ambientes católicos juveniles tenían una fuerte espiritualidad, de otra manera no se hubieran dado los frutos de martirio expuestos, gracias a su sacrificio la Iglesia conquistó su “derecho de piso” y aunque no fue de inmediato porque Dios tiene sus propios tiempos, en una visión desde el presente, se puede observar claramente que Dios da la victoria aun cuando a los ojos de los hombres se observa una derrota.

Es verdad que la historia de México es trágica, pero de algo debemos ser conscientes los católicos actuales y de manera especial los jóvenes, la historia no se ha terminado de escribir, ahora que tenemos amenazas diferentes en su presentación tales como legalización del aborto, “matrimonios” homosexuales, etc. no debemos olvidar que detrás de todo está el maligno que mueve los hilos, pero también debemos a semejanza de los mártires actuar con prudencia sin disminuir un ápice nuestra determinación en la defensa de nuestra Fe, ya que si no lo hacemos así, en un futuro se seguirá hablando de los jóvenes valerosos que dieron su vida en defensa de la fe en tiempos de la Revolución Mexicana, pero que desafortunadamente no hubo quienes los secundaran en las generaciones siguientes.

Es pues tiempo de retomar nuestra identidad nacional y dar respuesta a la vocación que tenemos como mexicanos, “nunca tiempos pasados fueron mejores”, si creemos lo contrario estamos atentando contra la esperanza, preparemos y demos la lucha espiritual, porque lo mejor está por venir, hagámoslo no con las armas, pero sí con los medios actuales que tenemos que son muchos, pero que implican un testimonio casi descarado, y de esa manera responderemos fielmente a aquellos que nos heredaron su testimonio y haremos de esta patria la nación de la Madre protectora Santa María de Guadalupe, Así sea.