Parece ser que cada cierto tiempo, en el
momento menos esperado, pero tal vez en el tiempo más necesario, en la historia
de la humanidad surgen personas que se convierten en leyendas, que por
cualidades que viven, por las personalidades que tienen, por las circunstancias
en las que participan, por los sueños que viven y tratan de alcanzar, se
convierten en verdadera inspiración de vida para muchos otros.
Puedo decir que soy afortunado porque la vida
me ha permitido conocer a unos cuantos de esos que aparecen y dejan huella, de
esos que independientemente de las propias formas de pensar resulta
irresistible reconocerles el bien que dejan detrás de sí para la humanidad, de
esos que no son comunes, pero son muy necesarios, de esos que al conocer su
vida te hacen verdaderamente inelegible la opción de tirar la toalla en la
batalla del día a día.
Uno de ellos y con el que creo que fraternice
más fue el Ing. Cesar Nava Miranda, persona a quien le debo la fuerza que se
desprende de la confianza que me trasmitió cuando le pedía consejo para fundar
una empresa, creo que el Ingeniero tenía la habilidad de hacer que las personas
dieran el paso definitivo y que resulta en El
hito para emprender un sueño.
De palabra fácil, muchas décadas de edad me
llevaba por delante, mientras él testimoniaba muchos sueños realizados, yo solo
vivía de sueños, era una de esas personas a las que yo les llamo “un plan de vida realizado”.
Cuando afirmas que tienes un amigo, tal
sentencia puede ser temeraria, yo no sé si fuimos amigos, había muchas
diferencias entre nuestras personas, para mí la amistad es la lucha de dos personas que hacen el combate para
definir cuál de las dos hace el mayor bien al otro y nunca se dan por vencidas,
no sé si de mi parte le procuré tanto bien, no sé si di la batalla como él se
lo merecía, pero lo que puedo afirmar sin temor a equivocarme es que siempre
recibí de manera muy cariñosa un bien de él, nunca me negó una
entrevista, nunca puso tiempo límite a esas platicas, nunca dejo de motivarme,
nunca me negó una corrección fraterna que mejorara mi persona, eso siempre se
lo agradeceré, murió hace unos años, pero creo que se fue como el campeón que
se retira en lo alto de sus logros.
Otro de los personajes que he tenido el
privilegio de tratar es a quien en su momento fue presidente municipal de La
Piedad, Michoacán, Ricardo Guzmán Romero, en realidad conviví muy poco con él,
algunas veces más bien de manera tangencial, pero en las últimas ocasiones la
vida me dio la oportunidad cruzar su camino con el mío de manera cercana, me
impacto el reconocimiento que de él tenían muchos extraños, y muchos más propios, de mirada trasparente, con la
cualidad de trasmitir seguridad en la confianza que se deben tener dos personas
cuando conversan, cuando estaba ostentando
la responsabilidad del ayuntamiento y yo tenía la oportunidad de conversar con
él, nunca me hizo sentir inferior, algunas veces al contrario, parecía que el
inferior era él al escuchar tan sincera y atentamente los planteamientos
propios, él también se fue en hombros, como los héroes caídos en batalla,
porque de manera cobarde fue asesinado con un tiro por la espalda, la conmoción
fue mucha, pero su legado perdura al paso del tiempo.
Creo que ellos dos son de esos pocos que pudieron
ver la vida en el ángulo adecuado y actuar en consecuencia. Son realidades muy
distintas y etapas de vida diferentes, pero hay aspectos en común con mi
siguiente ejemplo.
David Alfonso Correa, persona de fácil donación
de sonrisas, con ideas determinadas, muchas veces en contra del propio sentido
común de los demás, confieso que cuando me entere que se dedicaría a la
fotografía me pareció un arranque, pero el paso del tiempo le dio la razón,
creo que fue capaz de tomar la valiente decisión de hacer realidad un sueño, para quienes conocíamos su trabajo era difícil no desearlo.
Fue capaz de incidir para transformar su
profesión.
El día martes 22 de septiembre, al medio día,
fue arrebatada su vida, puede ser que para muchos de nosotros sea algo muy
triste, pero para él ¿lo habrá sido?
Alfonso, Tuviste la gracia de morir haciendo lo
que más te gustaba, dándole los últimos toques al sueño emprendido y realizado,
creo que, si a mí me tocara morir realizado mis sueños, no sería otra cosa que
despertar en la más hermosa de las albas a la verdadera vida, sería despertar
del sueño verdadero, ahora tienes oportunidad de tener los mejores escenarios
para captar el momento justo, así como muchas de tus fotografías, así como tu partida también fue en el momento
justo.
Ojala la vida me permita conocer muchas más
personas de éstas, espero no tengan partidas tan injustas como la de Ricardo y
la de David, no me quejo de las autoridades o de la realidad, creo que la
actitud debe ser de acción y no de queja.
Si en la batalla se debe perder a algunos
hombres para inspirar a todo el ejército entonces que suceda, porque lo que la
sociedad necesita es inspiración.
V.C.R.

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