miércoles, 10 de febrero de 2016

El efecto multiplicador.


Pocas veces en la historia de la humanidad se genera la combinación de fuerzas y condiciones que desembocan en una transformación positiva a gran escala de la realidad social, cuando esto sucede resulta en un hito histórico.

Podemos analizar los hechos y encontraremos esos momentos de la humanidad en donde si el resultado se hubiese dado en otro sentido el mundo como lo conocemos sería uno muy diferente. Estos hitos históricamente no son muchos, pero también podemos encontrar condiciones en donde observamos que se reúnen una serie de fuerzas que parece que resultaran en un hito, pero que cuando parecía que se podía desencadenar una transformación benévola, falto un último esfuerzo o una condición que culminara lo que parecía inminente.

Algunas naciones y pueblos pueden gloriarse de haber sabido identificar el momento en que debían comprometerse con esa fuerza y que al mismo tiempo que identificarla hicieron lo necesario para concretarla y de esta manera lograron mejorar sus condiciones de vida social.

Transformaciones en la manera de pensar, en la manera de actuar, en la manera de asumir las dificultades, en la manera como se vive, son el resultado de estos hitos que tienen como ingrediente común e insustituible la confianza en que se puede vivir mejor.

Esa confianza debe multiplicarse, ya que mientras más personas de esa sociedad tengan convicción en la posibilidad de mejorar, es mucho más probable y más fácil que se logre una transformación social.

Estamos por recibir en Michoacán la visita de S.S. el Papa Francisco, nuestro estado es verdad ha pasado por muchas dificultades, pero ante el acontecimiento encuentro elementos que me hacen pensar de manera muy positiva.

Se enlistaron más de 25,000.00 voluntarios solo para la organización de las vallas papales, digo VOLUNTARIOS, porque eso son, ellos no esperan recibir ninguna prebenda a cambio más que el deseo de prestar un servicio a la persona del papa, están dispuestos a donar una jornada de 15 horas continuas de permanencia en vallas, esto sin tomar en cuenta tiempos de capacitación y traslado, además del gasto económico que ello considera, creo yo, todos ellos personas positivas que tienen la convicción de que se pueden mejorar las cosas, y esto lo digo con seguridad porque le van a prestar el servicio al papa Francisco, se puede decir que son sus fans, Fans de Francisco. fans de un promotor de esperanza.

¿Cuánta gente y esfuerzo se ha requerido para la organización de los eventos que se realizarán el día 16 de febrero en la ciudad de Morelia? Seguramente muchísimos más de los 25000 citados para las vallas, la persona del papa y en particular la del papa Francisco han generado un efecto multiplicador en el estado, se espera al menos un millón de visitantes, en un solo día se multiplicará 1.5 veces más la población de la ciudad.

Creo que hay un efecto multiplicador que origino la nación mexicana, la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac multiplico la creencia de que se puede estar mejor, el ciervo de Dios Vasco de Quiroga con su obra en la fundación de Michoacán y sus pueblos hospital multiplico esa misma convicción, ¿no es acaso ahora la oportunidad de darse la oportunidad de creer que podemos mejorar?

Confluencia de fuerzas se pueden dar muchas, pero hitos históricos de transformación son pocos, tenemos en Michoacán una oportunidad histórica que difícilmente se volverá a repetir, ¿no es ahora cuando deberíamos escudriñar en nuestros sueños juveniles y rescatar el deseo y convicción de mejorar?

Creo que es el momento, y pienso que la fuerza clave para lograr esa transformación, el vector que sin él solo se recordara el hecho como una oportunidad perdida, es sin duda el despertar de participación de los michoacanos, sacudiéndonos paternalismos y tomando el toro por los cuernos asumiendo la responsabilidad que nos corresponde a cada uno, dificultades son muchas, pero son muchas, muchas más las cosas buenas, solo es necesario que seamos portadores de ese efecto expansivo decidido e irrenunciable.

Llego la hora de Michoacán, el reto está sobre la mesa, solo es necesario escuchar el mensaje y actuar en consecuencia, el papa Francisco es un gran promotor de la convicción de transformación personal y social de nuestro mundo.

Michoacanos, la historia nos está invitando y retando a asumir la convicción, solo falta nuestra respuesta que según veo por los números es muy positiva, seguramente será completa, si es así, nos pareceremos al niño José Sánchez del Rio, orgullosamente michoacano y próximo a canonizar, quien nunca renuncio a su convicción y que para nosotros debe ser una inspiración ya que con su testimonio logro transformar la realidad a la que se enfrentaba, asumamos la herencia que nos dejo.

¡Viva el Papa Francisco!

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