jueves, 21 de junio de 2012

El testimonio de mis abuelos.

El testimonio de mis abuelos



El ser humano como tal lo definen varias cosas; una de ellas es su propia naturaleza, el hecho de ser un ser racional y espiritual, para los cristianos, el ser humano es hijo de Dios a imagen y semejanza, esa imagen y semejanza se refleja en su inteligencia y su voluntad, el ser humano tiene voluntad, es libre, pero los hombres son mas grandes cuando haciendo uso de esa libertad que le da su voluntad construye con su vida un sendero que para los que lo rodean es irrenunciable seguirlo por la bondad y buenas obras que deja detrás de si.

Otro aspecto que define al ser humano son las circunstancias que le tocan vivir, hay quienes viven rodeados al menos a los ojos de los hombres de circunstancias positivas y de igual manera otros a la visión humana viven en condiciones negativas, pero a los ojos de Dios las cosas que vivimos son un simple camino que nos puede ayudar a que al final de nuestra vida regresemos a El, es decir, que regresemos a la casa del Padre ya que independientemente de las circunstancias todos estamos llamados a regresar a Él.

No hay dos seres humanos exactamente iguales, ni nunca los ha habido, ni nunca los habrá, aún ahora que la clonación se ve como una posibilidad no se podría ni con ello generar dos seres exactamente iguales porque hay otro aspecto que nos define y me refiero a nuestro carácter, nuestro temperamento, algunos somos divertidos, otros serios, algunos mas o menos sensibles y toda esa combinación de formas de ser nos hace seres únicos.

En una opinión creo que el aspecto que mejor puede definir a las personas es su propia familia, todos o al menos la mayoría de los seres humanos nos hemos desarrollado dentro de un núcleo familiar compuesto por una madre, un padre, unos hermanos, abuelos, tíos, etc. Este núcleo familiar nos enseña costumbres y valores que quedan marcados para siempre en los miembros más pequeños y aún en los mayores. Incluso cuando alguien realiza acciones en contra de los valores que recibió de pequeño siempre su conciencia le recordará que eso que hizo no era conforme a lo que recibió en su familia.

Si yo tratara de definir mi persona diría que me enseñaron muchas cosas sumamente positivas, incluso creo que privilegiadamente mas positivas que lo que reciben otras familias, no necesariamente las vivo, pues como todo ser humano soy de barro y en ocasiones actúo en contra de esos principios, pero siempre llevo grabado en mi memoria lo que me enseñaron.

Si quiero hablar de eso positivo que forma parte de mi persona, y que me obliga y empuja a hacer cosas buenas tengo que remitirme a la raíz más lejana que alcance mi memoria y en este caso me debo referir a mis Abuelos.

La familia Jiménez Gaona, de la cual soy nieto tuvo el privilegio de tener dos testimonios en las personas de mis abuelos, de esos TESTIMONIOS a los que me refería que son tan fuertes que resulta irresistible no seguirlos.

Hace algunos años se adelanto mi abuelo Higinio a la casa del Padre, para muchos de nuestra familia resulto injusto pues fue algo sorpresivo, pero esas impresiones son solo visiones humanas, pues a los ojos de Dios él ya había cumplido su misión en la vida, y lo que había hecho fue suficiente para dejar grabado en nuestros corazones una forma bondadosa, heroica, valiente, propositiva, fiel, cariñosa, y muchos adjetivos POSITIVOS mas de vivir la vida.

Ahora su esposa, mi abuela Transito termina su recorrido y regresa a Dios y seguramente también a re encontrase con mi abuelo.

No tengo un solo recuerdo de mi abuela que denosté su calidad de vida, a lo mas podría tomar en cuenta las veces cuando yo tenia 4 años que mi mama me llevaba con ella para que me inyectara cuando estaba enfermo, recuerdo que me tenían que inmovilizar entre varios de mis tíos y quien estuviera cerca para que yo me dejara poner la dolorosa inyección, pero mi abuela no daba marcha atrás a pesar de mis gritos y llanto.

Aunque este ejemplo es un tanto burdo a mi me refleja mucho de su personalidad, mi abuela era una mujer incansable, sumamente servicial, que afrontaba las dificultades con una fuerza que ya la quisieran muchos hombres, nunca se quejaba de nada, a no ser sus últimos años de vida donde su enfermedad ya la tenia muy menguada, pero aún en su sillita donde descansaba nos daba un testimonio sin hablar que al ella vivirlo nos decía “hijo, no hay dificultad que pueda doblegar al ser humano cuando se encuentra cerca de Dios”.

Ella rezaba el rosario diariamente, fue un hábito que se forjo con los años y aún recuerdo cuando nos “obligaba” a rezarlo, ahora comprendo que era de ahí de donde sacaba su fortaleza.

Mi abuelita “Tatito” era de palabras sencillas, pero increíblemente sus dichos estaban inmersos de sabiduría, yo no puedo olvidar cuando platicaba con mi mama, mis tías y otros familiares y siempre resaltaba la importancia de tener y hacer vida las buenas costumbres.

Ella sabia trabajar y trabaja duro, pero siempre la vi con una actitud alegre hacia al trabajo, corregía, porque se sabia la madre de todos nosotros y nunca renuncio a su labor educativa en nuestras vidas.

Ahora esta de moda la Eutanasia, la que llaman la forma “mas digna de morir” yo creo que esas son falacias de personas cobardes que no asumen la vida como lo que es, una escuela de crecimiento donde se aprende de todo, la vida se tiene que vivir intensamente en todas su etapas y para que nuestra vida sea un testimonio de grandeza verdadero debe aceptarse la voluntad de Dios hasta en sus últimas consecuencias, lo testimonió S.S. Juan Pablo II que no renuncio a su dignidad y responsabilidad pontificia hasta que el mismo Dios le dijo ya es suficiente, mi abuelita Tatito lo imito y creo que incluso ese momento final lo vivió con alegría, porque vivir como ella vivió en el fondo debe dar una gran tranquilidad de saber que podía llegar con Dios Nuestro Señor y decir “El deber esta cumplido”.

Creo que al ver cara a cara a Dios, Tatito, puede con confianza afirmar que dejo en la tierra un TESTIMONIO tan fuerte que ni sus hijos, ni sus nietos pueden hacer la vista gorda para no imitarlo.

No obstante y aunque sé que ella ya cumplió ante Dios, ahora nos toca a los miembros de nuestra familia responder a ese TESTIMONIO, debemos responder haciendo de nuestras familias, las mejores familias, si somos empleados, ser los mejores trabajadores, si somos empresarios ser los mas justos y mejores empresarios, si somos amigos, ser los mejores amigos, si hay que corregir, hacerlo de la mejor manera, si hay que ayudar hacerlo de la manera mas sincera y si todo esto lo hacemos o al menos lo intentamos, tengamos por seguro que ella y mi abuelo nos ayudarán pues si en vida ellos nos ayudaban con una mano pues la otra la tenían ocupada para no caer ellos mismos, ahora nos pueden ayudar con las dos pues ya deben estar gozando del Padre de todos, Dios nuestro Señor.

A los ojos de nuestra humanidad es difícil saber y reconocer que se marcho, pero creo que debemos estar muy contentos porque nos dejo una gran herencia y que no querrán ellos que eso que nos dejan podamos trasmitirlo a nuestros hijos.

Alegrémonos pues porque ella “CUMPLIO” y seguramente ahora y como siempre esta cerca de Dios pidiendo por nuestra familia para que nosotros también cumplamos.

¡Viva en nuestra vida mi abuelo Higinio!
¡Viva en nuestros corazones mi abuela Transito!

No les fallemos.

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